Las ventas de las cuatro fábricas de cerveza artesanal más importantes de la provincia se desplomaron a un 8% del total que comercializaban antes de que se impusiera la cuarentena por la pandemia del coronavirus. «Nos estamos fundiendo», dijo uno de los productores más pesimistas, o realistas, según él prefirió definirse.
La mayoría de las ventas se canalizaba a través de barriles en bares de las principales ciudades y localidades pampeanas. Como los negocios gastronómicos están cerrados desde hace dos meses, las ventas cayeron a pique. Un empleado despedido de unas de las cervecerías se arriesgó a emprender el enlatado de la producción y ya acordó con las cuatro fábricas para trabajar en conjunto.
Una de las fábricas, Nuevo Origen, de Ataliva Roca, levantó un local de recarga que explotaba desde hace unos años en la capital pampeana, aunque se pueden hacer pedidos. Otra marca, Meridiano Quinto, mantiene el bar Bruselas en Santa Rosa, con diez empleados, y en los próximos días abrirá sus puertas para delivery o entregar pedidos. India Bonita ya comercializa en botellas. La Compañía Cervecera de Rancul se sumará al emprendimiento para vender en latas.