Este año ya se casaron 149 parejas

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La situación que cada día parece un poco más aliviada respecto a la pandemia del coronavirus parece decidir a una parte de la población a concretar, en los papeles porque la fiesta quedará para más adelante, el casamiento. Es que según los números del Registro Civil santarroseño durante este 2021 ya se casaron 149 parejas.
El número contrasta con los 177 matrimonios por civil que hubo el año pasado, cuando se vivió la etapa más dura del confinamiento social a raíz de la presencia del virus. Cuando aún quedan cuatro meses enteros del año todo hace indicar que esa cifra del año pasado será superado durante 2021.
En tanto, en este año el Registro Civil tuvo 31 uniones convivenciales mientras que durante 2020 se produjeron 120 uniones bajo ese parámetro. «Nuevas formas de estructurar una pareja se afianzaron desde el punto de vista social y legal, y también se ha visto modificada la dinámica a la hora de asentar las uniones ante el Registro Civil Santa Rosa», resaltaron desde la comuna.
«Si bien en términos generales siguen siendo más las personas que eligen el matrimonio como la prueba irrefutable de su amor, la tendencia indica que la opción de vivir bajo el mismo techo -con derechos y obligaciones para con la persona conviviente, de manera distinta a que si contraen matrimonio- es una opción cada vez más demandada», describieron.

Diferencias.
Mientras que el matrimonio se define como «la unión ante la ley por parte de dos personas que se comprometen a desarrollar un proyecto de vida en común (basado en la cooperación, la convivencia y el deber moral de fidelidad), la unión convivencial se concibe como «una relación afectiva de carácter singular, público, notorio, estable y permanente de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, según lo establecido en el Código Civil y Comercial de la Nación», indican en el comunicado del municipio.
Las dos modalidades son distintas también en términos reales. Entre dos personas que realizaron su unión convivencial, las relaciones económicas son diferentes que si estuviesen casados. En la primera, de hecho, se rigen por lo acordado en el pacto de convivencia. De no existir este pacto, cada integrante de la pareja dispone de manera libre de los bienes de su titularidad.
La única restricción en este sentido es que la vivienda familiar, como también los muebles indispensables en ella, quedan protegidos ante la ley. Es decir que, en caso de disolución del pacto, ninguno de los convivientes puede disponer de ellos sin el consentimiento del otro.

Herencia.
Del mismo modo, quienes conviven bajo el mismo techo y han asentado su voluntad se deben asistencia y tienen la obligación de contribuir a los gastos del hogar. Tal vez la diferencia más notoria respecto del matrimonio es que los convivientes no pueden heredarse entre sí y para cancelar la unión -a diferencia del casamiento- es necesario presentarse de manera conjunta en el Registro Civil, o bien presentar una carta documento de uno de los convivientes a otro informando el cese de la convivencia.
Por otro lado, la registración de la unión convivencial acredita la relación desde la fecha declarada por los convivientes y los testigos hacia el futuro, hasta que sea cancelada o bien se pruebe el cese de la misma por otros medios. Respecto de los hijos fruto de la unión, en realidad no existe presunción de paternidad por estar viviendo bajo el mismo techo.
Las parejas que deseen realizar el trámite no necesitan sacar turno y lo pueden hacer en cualquier oficina cabecera departamental del Registro Civil que tramite matrimonios.

Fuente: La Arena

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