Durante miles de años esta laguna convocó a las personas en torno suyo. Hoy es un concurrido balneario pero los hallazgos arqueológicos muestran que hace seis o siete mil años los pueblos cazadores recolectores se asentaban periódicamente en sus riberas. Desde tiempos remotos configuró una parada en la rastrillada hacia el río Colorado, hasta que levantaron allí el fortín de frontera «Lonco May, donde pasó su primera noche como prisionero el cacique Pincén».
A diferencia de otras lagunas que la circundan, Ojo de Agua fue formada por su propio surgente y resulta permanente, aunque reduce su tamaño en épocas de sequía. A partir de 1876 aparece en los mapas como laguna «La Gaviota», con unos 1.400 metros de largo. «En la actualidad alcanza unos 3.300 metros por 600 de ancho, aunque producto de la sequía este verano se ha reducido un poco» comenta Pascual Fernández, intendente de Uriburu.
Si bien se encontraba en un campo privado «a lo largo de generaciones los pibes del pueblo la utilizaron como espacio recreativo y siempre existió el sueño de convertirla alguna vez en balneario». El proyecto adquirió fuerza definitiva entre 2016 y 2017, cuando un cierre temporal de la laguna Don Tomás en Santa Rosa llevó hasta allí a los cultores de deportes náuticos. Fue un éxito rotundo y durante los veranos siguientes reunió a miles de visitantes cada fin de semana. «Su profundidad alcanza un metro y medio y resulta ideal para la práctica de kitesurf, canotaje, kayak, windsur y otras actividades náuticas sin motor » explica Pascual.
Suaves playas y fogones.
Su estratégica ubicación entre los médanos produjo playas suaves y extensas. «Sobre el lateral Este hay un caldenal con mucha sombra, donde desarrollamos una zona parquizada con mesas y bancos, fogones y parrillas». Durante este año «con ayuda de la provincia pudimos llevar la electricidad, una obra que demandaba gran inversión pero resultaba necesaria» celebra Pascual.
Desde Ojo de Agua se lanzó la temporada turística provincial el 5 de diciembre, con medidas especiales por la pandemia. «Se restringió la capacidad a solo 400 personas, distribuidas en grupos de diez que en todo momento deben mantener distancia». Además de buffet y sanitarios, en el predio hay una cabina sanitizante, ambulancia con enfermería y personal de seguridad para controlar el cumplimiento de los protocolos. «Los turistas deben registrarse vía electrónica (municipalidaddeuriburu.gob.ar) antes de venir, descargando la App en sus teléfonos o llenando un formulario».
A escasos 50 kilómetros de Santa Rosa, el balneario funciona todos los días de 9 a 20,30 horas. El camino está señalizado desde el acceso sobre la ruta nacional 5 y la entrada cuesta 150 pesos para mayores de 12 años, 100 pesos para jubilados y pensionados y los niños entran gratis. «Ahora estamos avanzando para desarrollar un balneario totalmente inclusivo, adaptando baños e instalaciones, dotándolo de accesibilidad y adquiriendo las sillas anfibias para que todas las personas puedan bañarse».
A eso se suma «la planificación de un museo que permita rescatar la memoria sobre un espacio tan importante para las poblaciones originarias». Es que Ojo de Agua Puede parecer una mera laguna en Uriburu, pero es nuestro balneario ancestral.
Fuente y Foto: La Arena