
Trabajo Social. Una profesión, una disciplina académica, o incluso… una forma de vida.
El/la Trabajador/a Social es el/la profesional que interviene en la complejidad de las situaciones de la vida cotidiana de los sujetos donde los derechos fueron vulnerados. Son quienes “ponen el cuerpo y el conocimiento” ante las diferentes demandas de las personas, que presentan un abanico importante de necesidades sociales.
Nuestro punto de partida es: RECONOCER A LOS INDIVIDUOS COMO SUJETOS DE DERECHOS. Por eso, es necesario desempeñar la profesión con compromiso y responsabilidad teniendo como principios rectores: los derechos humanos, la democracia, la justicia social y el respeto a la diversidad en todas sus expresiones.
Con frecuencia se escucha: “voy a la psicóloga”, “el psicólogo me dijo que…”. Sin embargo resulta difícil escuchar decir: “mi trabajador social me dice que…” o “fui a consultarle a mi trabajador social sobre…”.
Te podemos asesorar en varios temas: acompañamiento y escucha activa en el transcurso de las problemáticas de salud que estes atravesando; reconocer las diferentes situaciones de vulnerabilidad de los distintos grupos poblacionales, en especial relacionados al género, la edad y la situación socio-económica; asesoramiento a jóvenes en salud sexual y reproductiva; acompañarte en situaciones de violencia de género, maltrato infantil, abuso sexual infantil, maltrato a adultos mayores; gestionar diferentes programas nacionales y/o provinciales; orientación vocacional/laboral; desarrollar capacitaciones y talleres sobre diversas problemáticas sociales; mediacion familiar; ayudarte a gestionar tus emociones; dotarte de herramientas para gestionar tu vida cotidiana. Estas son algunas de las funciones que recordé rápidamente. Pero siempre destaco: ESCUCHAR, con todo lo que eso implica.
Escuchar es acariciar a una persona por dentro. Y eso es IMPRESCINDIBLE en Trabajo Social.
Cuántos problemas se podrían solucionar si escucháramos más, mejor y SIN JUZGAR. Una frase que siempre me acompaña en la profesión: “Sé la razón por la que una persona se siente escuchada, entendida y apoyada”.
Si sabemos escuchar, las personas sentirán la confianza para ser sinceras, se considerarán valoradas, y esto permitirá llegar al fondo de los problemas y no tomar medidas de emergencia que, con el tiempo, pueda agravar la situación. Esas personas confían “sus sentires” y “sus sufrires” para que podamos caminar junto a ellas en sus procesos de crecimiento y transformación, con el objetivo de promover su autonomía. Desde mi punto de vista, SIN ESCUCHAR y EMPATIZAR el Trabajo Social suena imposible.
Sin embargo, a veces podemos detectar una problemática que preocupa, y especialmente en estos tiempos, la “ESQUE-ZOFRENIA PERONO-IDE”, que consiste en obstaculizar el acceso a derechos con las frases típicas: “es que” y “pero no”. Sin poder comprender que efectivizar derechos es parte de nuestro quehacer profesional, como lo son también, la defensa, reivindicación y promoción del ejercicio efectivo de los derechos humanos y sociales.
En la misma línea, podemos afirmar que el camino al éxito en Trabajo Social es la ACTITUD. Se podría graficar con la siguiente fórmula: E = (C + H) x A. Es decir, para todo en la vida hace falta conocimientos. Y también habilidad, la experiencia siempre cuenta. Pero luego, viene la ACTITUD. Y como verán, lo importante de la fórmula es que el conocimiento suma, las habilidades suman, pero la ACTITUD MULTIPLICA. Por eso, para una eficiente intervención profesional no solo alcanza con el saber o la experiencia, sino con los valores de COMPROMISO y RESPONSABILIDAD; porque no es “vamos a ver si funciona”, se trata de “VAMOS A HACER QUE FUNCIONE”. En alguna oportunidad, cuando nos llamaban Asistente Social, una buena opción podria haber sido: INsistente Social. Porque muchas veces se trata de eso: INSISTIR, PERSISTIR, RESISTIR Y NUNCA DESISTIR.
De la misma manera, no es lo mismo ”DERIVAR”, de manera asistida, llamando a un colega, mostrando predisposición; que “DEJAR A LA DERIVA”, es decir, atender con desgano, y ser un “NO” más de tantos “NO” que esa persona ya ha tenido. Otra puerta más cerrada. Y quizás la última.
En tiempos donde lo que prevalece es el «ARRÉGLATE COMO PUEDAS», es imprescindible cambiarlo por el «CONTA CONMIGO» poniendo el CUERPO y especialmente el CORAZÓN.
En la actualidad, donde se pone en tensión una multiplicidad de demandas y una enorme escasez de recursos por el ajuste realizado por el gobierno nacional, es imprescindible apelar a la CREATIVIDAD y el ingenio, reinventando modalidades y estrategias, bregando siempre por los derechos de la ciudadanía.
El Trabajo Social está en los detalles. “Buscarle una vuelta de tuerca”, es decir, incorporar nuestro propio sello a las diferentes intervenciones profesionales, porque en definitiva no hay soluciones simples para problemas complejos. O, en términos de Mingus, “complicar lo sencillo lo puede hacer cualquiera; pero hacer que lo complicado sea sencillo, tremendamente sencillo, eso es creatividad”. Incluso, en diversas ocasiones se utilizará el humor como herramienta para afrontar situaciones en la vida.
A lo largo del artículo hemos enumerado cualidades esenciales para nuestra profesión: escucha activa, actitud, perseverancia, creatividad. Pero todo esto es imposible sin la PASIÓN, esa que guía cada acción, “dejando todo en la cancha” como dicen los futboleros. No es metáfora. Es necesario vivir apasionadamente. Hazlo con pasión o cambia de profesión.
Por último, entender que a los profesionales del trabajo social lo injusto no les resulta indiferente. Ser trabajador social y no luchar es una contradicción vocacional. Los pasitos chiquitos también llevan a grandes metas. Por eso, en nuestro día, brindo por un Trabajo Social que permanezca activo en el territorio, del que somos parte. Por una sociedad más justa, menos patriarcal y más diversa.