Pedro Pisandelli: de Toay a Barcelona

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El detallado relato de su nueva vida y la de su familia de repente cambia de tono. La voz se entrecorta y es evidente que no puede evitar el nudo en la garganta cuando menciona las cosas «que se extrañan» y que son típicas de quienes, en algún momento, deciden emigrar a otro país, otro continente. «Mis padres, mis hermanos, mis sobrinos. Los amigos. Acá la gente se asombra cuando te juntás a cenar, a jugar al fútbol, a las cartas o a lo que sea, son muy distintos en lo social y eso se extraña».
El nombre de Pedro Pisandelli es conocido en esta provincia. Primero por su trayectoria deportiva en el automovilismo y luego por su incursión en la política: fue funcionario nacional durante la gestión de Mauricio Macri en la presidencia y luego quiso llegar a la intendencia de Toay, pero no sobrepasó la interna de su partido.
Hoy, Pisandelli está por cumplir dos años desde que se tomó el avión rumbo a España para, junto a su familia, «tener otra alternativa de vida, cambiar todo lo que había vivido y las prioridades y formas de vivir que tenía hasta ese momento».
Tenía la posibilidad concreta de emigrar a Madrid porque allí había algunos familiares, «pero para no mezclar las cosas ni comprometer a nadie elegimos Barcelona. La verdad que llegamos con una mano adelante y otra atrás», asegura Pisandelli a LA ARENA desde la ciudad catalana.
«Cambiar de país era una opción familiar, mi mujer me había acompañado durante 15 años en las andanzas en el automovilismo y después en la parte política. Y toda esa presión de la exposición pública, de pasar de ser un deportista a un político pesó muchísimo. Y en mi familia estaban un poco cansados de todo eso. Me había planteado otra alternativa de vida, en otro país y salió la opción de España. A Barcelona ya lo conocía desde hace diez años cuando vine en un viaje a pasear y nos encantó», relata Pisandelli, que hasta 2019 estuvo a cargo, en la provincia, de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
La salida del pampeano no estuvo exenta de polémica ya que se fue a España sin renunciar a su cargo (finalmente se supo que renunció el 22 de julio pasado de 2019 y esa dimisión se efectivizó el 13 de agosto). Ese año Pisandelli también fue precandidato a intendente de Toay en las elecciones pero perdió la interna con Guillermo Peralta.
«Cuando vimos que en la Argentina se venía un cambio, con otro gobierno, decidimos que era momento de cambiar de aire. A mí me había tocado hacer un trabajo que fue muy reconocido, que puedo decir que se trató de un gran trabajo a nivel personal. Había dejado cuatro años de mi vida para la CNRT y luego en la elección nos fue mal. Yo tendría que haber estado solo en esa lista, pero en las listas sábanas te toca cerrar los ojos e ir acompañado con lo que te toca… Yo había hecho una gran gestión pero a nivel nacional las cosas no iban a ser positivas para nuestro partido así que tomamos una decisión rápida y buscamos una nueva vida, recuperar el tiempo perdido con mis hijos, algo que no había podido disfrutar».

Esfuerzo.
Pisandelli (39) asegura que vendieron «todo lo que había en la casa» donde vivían en La Pampa y se fueron «a probar suerte». «Juntamos algo de dinero y un amigo nos prestó para el alquiler de los primeros meses, cuando llegamos nos pasó algo muy loco porque alquilamos un departamento que teníamos que pagar por adelantado porque no teníamos una nómina (recibo de sueldo). Era un alquiler de un departamento amoblado, nos tomamos un taxi y cuando llegamos no había ni un mueble, nada, ni una cama. Esa fue la primera frustración porque llegar con mis hijos y encontrar esa situación fue duro, pero el espíritu fue siempre sobreponernos y salir adelante, la prioridad absoluta siempre fue que ellos no sufrieran», cuenta quien está en pareja con Sabrina (38) y es padre de Constantino (14), Francesca (11), Bernardita (4) y Pep (7 meses).
«En principio mi mujer, por tener la ciudadanía italiana, fue la que trabajó y yo tuve que esperar siete meses hasta tener los papeles, así que me dediqué a llevar a los chicos a la escuela, a hacer las tareas, a dedicarme a la casa. Es decir a lo que ella se había dedicado siempre para seguirme a mí, así que intercambiamos los roles. Ella consiguió trabajo en una tienda en un centro comercial: empezó de empleada y a los 3 ó 4 meses ya era la encargada del local, eso nos permitió cubrir los gastos. Fue duro, fue difícil porque pasaban los días, las semanas y es complicado estar lejos de tu gente, de tu país, con un idioma diferente porque en Cataluña se habla catalán, fue una apuesta muy alta pero llena de convicción», resalta.

Panadero.
La llegada de la pandemia llevó a Pisandelli a retornar a La Pampa para visitar a sus padres. Y al volver a Barcelona encontró su nuevo rol. «Un día salgo a caminar un poco y veo un bar-restaurante que estaba de traspaso (venta), pregunté de curioso nomás porque no podía comprar nada y me dijeron que hacía 8 meses que no podían venderlo, así que en una patriada bien a lo argentino me mandé. Con una recomendación de un conocido acá me presenté en un banco para sacar alguna financiación y así fue. Con pocos meses acá me dieron un crédito y eso me permitió comprar el traspaso del bar. Como vimos que se podía venir de nuevo un confinamiento por el Covid anexamos una panadería y eso me permitió tener abierto todos los días, así que trabajamos muchísimo».
La pareja pampeana empezó a hacer productos típicos de estas tierras: pastrafola, medialunas, lemon pie. Luego agregaron empanadas. «Arrancamos los dos, después contratamos una persona y fuimos creciendo. Nos levantamos a las 5 de la mañana a cocinar y la gente fue probando y aceptando todas las recetas que trajimos; con las empanadas nos posicionamos muy bien y el 5 de julio cumplimos el primer año de vida con números extraordinarios: eso nos permitió cumplir con los créditos y, a la vez, nos posibilitó nuevos préstamos para abrir un segundo local y expandirnos en Barcelona. Hoy tenemos 8 empleados que son de Ecuador, Perú, Venezuela y catalanes».
Pisandelli resalta que «es un trabajo muy lindo y los argentinos tenemos una capacidad de llevarlo adelante muy marcada, acá la gente tiene otra estructura, por ahí los viernes cierran y descansan el fin de semana, nosotros estamos de lunes a lunes de 7 a 10 de la noche y eso nos marca una diferencia con el resto. La gente lo valora y sabe que el local de los pampeanos está abierto, vienen a probar y se quedan enloquecidos».

Balanza.
El dueño de «Family Bakery», en la zona de Sant Cugat, resalta «la calidad de vida» que se traduce en estabilidad y previsibilidad económica, en educación, en seguridad. «Acá tenés una tasa de interés de 3 ó 4 por ciento anual cuando allá puede llegar al 10% mensual. Hace varios años un café se vendía a un euro y hoy está a 1,20, por eso la calidad de vida es mucho mejor, la educación es mejor más que nada por la infraestructura y hay mucha seguridad: los chicos pueden andar en bici, van en tren a la escuela, se mueven solos y eso es valiosísimo». Pisandelli afirma que la de emigrar «fue la mejor opción en su momento» aunque en el final las añoranzas asoman sin pedir permiso.
«No es fácil irte de tu país, salir adelante y triunfar como nos pasa a nosotros. Lo sufrimos también porque llega la noche y nos encontramos solos, a veces los fines de semana estamos solos y esa vida social de allá es muy difícil de encontrarla en este lugar. Eso es un poco triste pero la satisfacción es mirar a los ojos a nuestros hijos y saber que los preparamos para el mundo que les va a tocar, que va a ser muy duro. La satisfacción es facilitarles el conocimiento, que estén preparados para lo que viene».

«Los mismos de siempre»
«Obviamente estoy al tanto de todo, nunca me desconecto de mi provincia y de mi país, por más que te vaya bien siempre mirás para tu país», describe Pisandelli, quien no duda en afirmar que tanto en el macrismo como en el PJ y la UCR «están los mismos dirigentes de siempre, y así va a ser muy difícil cambiar las cosas».
«La situación del país no está fácil, la pandemia complicó todo y veo que no se manejó bien en varios aspectos, también entiendo que mucha gente no se quería vacunar y no voy a entrar en una discusión sobre cuál partido o político lo podría haber hecho mejor. Lo que sí veo es que en la provincia siguen los mismos de siempre, y eso es tanto en el PJ como en Cambiemos, no hay recambio y eso no me gusta nada. Me gusta patear el tarro y que la gente elija como quiera, en eso nos falta mucho como país. No creo que los que están desde hace tiempo vayan a provocar un cambio», sostuvo el ex funcionario.
Pisandelli destacó algunos nombres del oficialismo. «Me alegré con algunas cosas, por ejemplo que Fernando Funes esté como jefe de la seguridad vial, es una persona muy correcta, laburadora y honesta. Y me alegró lo del ‘Pali’ Bensusán, que lo conozco hace mucho y es una persona extraordinaria. Hay gente muy potable y otra que no sirve para nada y vive de lo mismo desde hace mucho tiempo», remarcó.
Respecto a su futuro, Pisandelli asegura que volverá con intenciones políticas. «Yo con la edad que tengo puedo ser parte de ese cambio tan necesario, si decido volver, que es como lo quiero, seré parte de ese nuevo cambio generacional que se viene. Mientras los mismos de siempre no dejen participar a gente que viene de otros ámbitos va a costar el progreso, en ese sentido no le veo mucho futuro».

 

Fuente: La Arena

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