De club de vinos a restaurante: tienen 120 canillas para degustación

Comité abrió sus puertas antes de que el mundo quedara encerrado por la pandemia; se convirtió en un éxito como club de vinos y reabrió su salón en San Isidro

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En el bajo de San Isidro, a pasos de la Catedral, abrió hace dos años Comité Food & Wine, una mezcla de club de vinos y restaurante tipo bodegón moderno que ofrece al público alrededor de 150 opciones de degustación de vino gracias a una impresionante cantidad de canillas repartidas en 20 maquinas de las que la clientela se puede servir sin intermediarios.

Como si los milagros fuesen posibles, de las canillas de Comité salen vinos boutique, patagónicos, cuyanos, salteños y hasta de la bodega de la casa, Ginard Ballester (que está ubicada en el Valle de Uco, Mendoza). El club de vinos empezó en 2019 como un agregado de valor, pero 2020 tenía otros planes para su creador, Fernando Cantini, y para el público en general.

La pandemia nos benefició. Nos hizo hacer fuerte una unidad de negocio que capaz era secundaria y terminó siendo primaria, y ahora que los restaurantes pueden abrir sus salones la parte delivery se potenció y tenemos las dos patas“, comentó a minutouno.com Cantini.

Vendimos muchos vinos porque la gente empezó a consumir más en la pandemia. Mucha gente se hizo socia del club y recibe las botellas”, agregó en referencia a la clientela fija, sin contar los cerca de 400 pedidos mensuales únicos de gente que no es parte del comité.

Ahora que las restricciones se relajaron para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Cantini y su equipo, incluidos el chef Germán Ruberto y el sommelier Fernando Acevedo, reciben al público de martes a domingos en la terraza y el salón del local, que mira a la Catedral de San Isidro. Los fines de semana el horario es desde el mediodía hasta la 1 de la mañana.

Desde el vamos el planteo de Comité era poco convencional en el sentido de que se espera que la clientela deambule por el salón, charle con el sommelier o se aventure por su cuenta, tarjeta prepaga en mano, a servirse vino de la canilla como degustación (que arranca en $40), medias copa o copa.

El sistema “le da al restaurante un cierto movimiento, una interacción, porque la gente no está solamente sentada en su mesa sino que va caminando, es una propuesta distinta y divertida”, señaló Cantini.

Tenemos más de 150 etiquetas por copa y 600 para pedir por botella en la mesa. Somos uno de los restaurantes que más vinos tiene a disposición del cliente”, convino, cuando en cualquier bodegón a la vieja usanzael comensal tiene dos o tres opciones como mucho.

De hecho, hay opciones de coctelería y hasta cerveza, pero con casi 600 etiquetas de vino es un poco difícil perder el rumbo y toparse con un vermouth. La carta de gastronomía incluye “platitos” para no degustar con el estómago vacío y principales contundentes (léase, tomahawk, risottos), y hasta los postres clásicos que dan pie para probar vinos de sobremesa.

Cantini explicó que la clientela puede probar con tranquilidad porque las máquinas en cuestión, traídas de Italia, tienen “un sistema de presurización que mantiene la botella abierta sin que se eche a perder el vino”.

En el mismo local, si la pandemia lo permite, se seguirán haciendo catas mensuales exclusivas para los miembros del club de vinos, con representantes de las bodegas invitadas y el sommelier de la casa.

Como el aforo para gastronomía todavía está restringido, Comité acepta reservas que pueden hacerse a través de su sitio web (que conviene tener en cuenta para comprar los combos de botella) o Instagram.

Un poco club cerrado y otro poco restaurante abierto al público, el local promete se prepara para una etapa post pandemia, siempre en petit comité.

Fuente: Minutouno

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