«Solo se vendió un 20 por ciento de lo que era habitual hasta antes del coronavirus, al menos en Santa Rosa la gente no consumió a través de la venta online, que fue lo que promovimos a partir del cierre obligatorio del local», explicó Esteban Casullo, dueño de «Margot», el local céntrico que se dedica a la venta de todo tipo de productos vinculados a la sexualidad.
La situación extraordinaria que planteó la expansión de la pandemia modificó de lleno las costumbres sociales e individuales, y la sexualidad no escapa a esa lógica. Según Casullo, muchos de sus clientes y clientas «no compran online lo que sí compran en el local, es una cuestión que buscamos imponer pero no funcionó. Obviamente a partir de la apertura que se pudo hacer la semana pasada el movimiento fue un poco mayor».
De todas formas, el titular del sex shop dijo a LA ARENA que «no es lo mismo abrir ocho horas como lo hacíamos normalmente a las cuatro actuales, además la cuestión económica en este escenario es complicada así que cuesta bastante que se reactive».
Mujeres.
Consoladores, cremas lubricantes, masajeadores, lencería erótica, muñecas inflables. La variedad de productos es muy amplia en un rubro en el que aún hoy, el pudor se impone y cuesta que se masifique, al menos puertas hacia fuera.
«Nuestra sociedad sigue siendo muy reservada, la cuestión sexual es algo que aún hoy, pese a los cambios, sigue siendo un tabú para mucha gente», señala Casullo quien además no duda en asegurar que, en su gran mayoría, son las mujeres las que preguntan y compran.
«Cuando vienen parejas heterosexuales sin dudas que son las mujeres las que deciden y compran, muestran mucha curiosidad y no tienen problemas en elegir», resaltó.
Casullo, en tanto, se mostró preocupado «porque el mayor problema es que se cerraron las exportaciones y no llega nada, solo hay disponible el stock que tenía hasta antes de la cuarentena y cuando llamo a los proveedores están muy mal porque en Buenos Aires siguen cerrados. La verdad que no sé cuándo se va a reactivar y eso genera gran incertidumbre».
Se multiplicó.
A contramano del panorama que ofrece Santa Rosa, a solo 160 kilómetros la demanda de juguetes sexuales «se multiplicó», según aseguró Natalia Oses, quien desde hace 10 años tiene un sex shop en la ciudad bonaerense de Trenque Lauquen.
«Siempre se vende, hay un mercado para este tipo de productos pero ahora con el tema de la cuarentena es como que todo el mundo estuvo encerrado. Y al parecer las parejas que no tenían sexo se pusieron al día porque se terminó la mercadería», afirmó en una nota con el diario La Opinión, de esa ciudad.
«El consumo fue grande de verdad. Se vendieron cosas insólitas: muñecas inflables, colas y vaginas de silicona, consoladores ni hablar, no quedó nada. Y también se vendió mucho para sexo anal, lubricantes, varitas, esposas, trajes eróticos, fustas, todo. La gente aprovechó esta cuarentena para ponerse al día», añadió Oses.
Nota. La Arena.