El ejemplar fue avistado mientras se alimentaba de manzanas silvestres junto a una bandada de cachañas en el Museo municipal y centro de interpretación El Charrúa, de la localidad neuquina de Aluminé. Se trata de un loro endémico de Chile que está adaptado a los bosques patagónicos, aunque sólo reside entre la región de Valparaíso y la isla de Chiloé, y en algunos casos en la zona de Aisén.
«Debido a esto los ornitólogos se preguntan por qué no está en la Argentina, donde también se encuentran este tipo de bosques y donde hay una especie emparentadísima con el choroy que es la cachaña”, explicó a Télam el biólogo Juan Manuel Girini.
El “Enicognathus leptorhynchus” es una de las especies animales de mayor inteligencia, ya que llegó a desarrollar su propio lenguaje y también tiene gran capacidad para imitar sonidos humanos. A su vez, puede vivir hasta 60 años, por lo que también se la considera un ave longeva.
“El choroy es muy parecido a la cachaña porque los dos son verdes, tienen las plumas de las alas celestes, la cola roja, pero el choroy se diferencia en que es un poco más grande, tiene la frente roja y un pico muy grande muy largo y puntiagudo que aparentemente estaría relacionado con la alimentación que tiene del piñón, la semilla de la araucaria”, precisó Girini.
Entre las hipótesis que se manejan sobre la presencia de esta especie en la localidad argentina, el biólogo indicó que la más fuerte es que “al terminar el verano, el choroy debe haber estado en un paso fronterizo y con las migraciones altitudinales que hacen las cachañas se mezcló con alguna bandada y bajó hasta el pueblo”. Sin embargo, indicó que también es posible que sea un ejemplar que “ha sido liberado o se ha escapado” porque “los loros son usados para el mascotismo y la cachaña y el choroy no escapan a esta generalidad”.