Es la primera vez en la historia milenaria de la Iglesia católica que el papa rezó en solitario ante la inmensa plaza vacía de San Pedro, en medio de la crisis por la pandemia de coronavirus que azota al mundo.
Se trató de un rito inédito durante el cual dará la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) a todos los fieles que fue transmitido por televisión, internet y radio.
La bendición permitió a los más de 1.300 millones de católicos obtener la indulgencia plenaria, es decir, el perdón de sus pecados, en un momento tan difícil, con medidas de confinamiento que afectan a más de 3.000 millones de personas.
La imagen del jefe de la Iglesia católica que reza solo ante la inmensa explanada por el fin de la guerra contra un enemigo invisible que ha causado 25.000 muertes hasta ahora fue casi cinematográfica.
Desde que se desató la epidemia de coronavirus en Europa, que golpea con particular fuerza a Italia y España, el papa Francisco se ha pronunciado en varias oportunidades, recordando en particular a los médicos y enfermeras, en la primera línea de la lucha, e instando a los sacerdotes a acompañar a los enfermos y moribundos.
Las diócesis de toda la región se han movilizado para invitar a los fieles a la oración.
