Sebastián Pordomingo: El último relato de Osvaldo «El Turco» Wehbe

Te recordaré con una sonrisa y un grito de gol furioso

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Sebastián Pordomingo es un joven Periodista Deportivo y Relator de fútbol. Nacido el 6 de noviembre de 1984 en Catriló (Provincia de La Pampa), debuto en el año 2003 profesionalmente relatando los partidos de fútbol de Primera División para LU 33 AM 890 Emisora Pampeana de Santa Rosa, La Pampa. Hasta llegar a hacer parte de Continental AM 590 con el equipo de Victor Hugo Morales, ahí mismo fue donde conoció y compartió muchos momentos junto a Osvaldo «El Turco» Wehbe. Ayer al conocerse la noticia de su fallecimiento se expreso en su red social Facebook.

Hoy a las cinco de la tarde recibí una triste noticia mientras miraba el partido de los cuartos de final de la Champions con mí pareja, Luciana Caro. Se fue Osvaldo Wehbe, tras estar tres semanas internado por sufrir un (ACV). Todos los amigos esperábamos la pronta recuperación, pero fue un golpe al mentón su partida.
Lo conocí en el año 2006, cuando empecé a relatar en radio Continental AM 590. Trabajé a su lado para radio Maradó de Río Cuarto Córdoba, hasta antes de la pandemia. Me escribía y habla muy seguido sobre la vida, y todo el tiempo te dejaba una enseñanza. Aprendí a su lado, fui oyente, compartí viajes y charlas. Solíamos coincidir en la terminal de Retiro, encontrarnos en algún pupitre de la cancha o alguna cabina.

Nos pasábamos formaciones por celular si coincidía que relatábamos el mismo partido. Un hombre muy generoso y un relator de otro planeta.
Muchas veces recibía mensajes de él sobre mis relatos. Que guardaré para todo la vida. Hincha de San Lorenzo, un fanático del fútbol, le gustaba relatar y ver todos los partidos al lado de su perro. Acompañado por el mate, su pluma y la radio. Redactar páginas inéditas que al escucharlas a uno se le caían las lágrimas por las mejillas.

*Fragmentos de audios de relatos compartidos con Osvaldo «El Turco» Wehbe.

Miles de anécdotas, siempre te sacaba una sonrisa, te daba una palabra de aliento, te aportaba todo su conocimiento, no escondía nada.
Miles de viajes arriba de un colectivo con su bolso en mano, sus anteojos colgando del pecho, su radio de compañía, sus fines de semana fuera de casa para ir a una cancha a contar un partido de fútbol y regresar por la noche a su ciudad natal, Río Cuarto.
Osvaldo partió escaleras al cielo, dejando un legado en está vida. Su voz no sonará pero sus relatos seguirán escuchándose por siempre.
Que en paz descanse maestro. Te voy a extrañar mucho.

Te recordaré con una sonrisa y un grito de gol furioso, querido Turco.