El primer lugar es ocupado por el primer mandatario de Mendoza, Rodolfo Suárez, con 70,1%, mientras que el tercer, cuarto y quinto puesto es de Gustavo Saénz (Salta) con 67,9%, Gustavo Valdés (Corrientes) con 66,6% y Oscar Ahuad (Misiones) con 63,8%, respectivamente.
Por supuesto que el manejo de la crisis sanitaria por el coronavirus debe haber influenciado en las consideraciones de los encuestados, ya que el sondeo corresponde al mes de mayo.
Asimismo, llama la atención que el mendocino Suárez esté en el primer lugar teniendo en cuenta que su provincia atraviesa un grave problema de endeudamiento y también se han producido serias críticas por el proceso de licitación de la obra Portezuelo del Viento.
Mendoza es la quinta provincia más endeudada del país. El pasado 19 de mayo no canceló un vencimiento de deuda por 25 millones de dólares y decidió contratar a dos grupos privados para que oficien de asesores financieros y logren reestructurar la deuda provincial.
El Poder Ejecutivo cuyano ahora tiene tiempo hasta el 20 de junio para alcanzar un acuerdo con los bonistas. La otra opción que le queda es pagar directamente lo que debe, de lo contrario entraría en default.
Por otro lado, semanas atrás, grandes empresas y la Cámara Argentina de la Construcción criticaron al gobierno de Mendoza por el proceso de licitación de la represa Portezuelo del Viento, al cual calificaron como poco transparente y pensado para favorecer a la compañía Impsa, que es la única que hasta ahora compró un pliego.
Volviendo al tema de los porcentajes de imagen positiva, cada gobernador debe saber que la pandemia es el tema que más preocupa a la sociedad en este momento, por lo que aquellas provincias que lograron mantener los casos a raya les resulta más fácil ser bien vistas.
Sin embargo, el hecho de que el virus no haya entrado en forma masiva a un territorio depende mucho de las medidas que se hayan tomado, pero también bastante del factor suerte.
Cuando esto pase, la gente volverá a considerar la economía, el progreso social y otro tipo de aristas que son más complicadas de mejorar. Por eso, es mejor que los mandatarios no se duerman en los laureles y sigan gestionando cuidando la salud de la población, pero al mismo tiempo pensando en lo que vendrá.

