El proyecto tiene sus inicios en el año 2000. Susana estaba nucleada en la regional de la Liga de Amas de Casa, cuyas integrantes buscaban un proyecto relacionado con la seda. En ese momento, la Doctora Adriana Casadío, integrante de la UNLPam, había viajado a Italia y había estado en contacto con personas que se dedicaban a la seda y sacó una nota en el diario La Arena. “Lo vimos, nos comunicamos con ella, nos encontramos por primera vez en la terminal de Santa Rosa y desde ahí empezamos a trabajar juntas, la UNLPam y la Liga De Amas De Casas”, expresó.
En un primer momento pensaron en inclinarse para el lado social, como una gran oportunidad para las mujeres, dado que veían que La Pampa es una provincia agrícola ganadera por excelencia. Se sumaron al proyecto la Universidad de Tucumán, que ya estaba trabajando con la temática y tomaron contacto cuatro productores. “Nos dimos cuenta que no nos llega un mensaje claro, cada productor nos decía un mensaje distinto, entonces pensamos en organizar una jornada nacional y organizamos el 9 de marzo del 2002 la Primera Jornada Nacional De Sericultura. Llegaron del INTI, la UBA, otras universidades que también se fueron sumando, y nos nucleamos como la Red Argentina De La Seda”, explicó. Actualmente conforman la Red productores, docentes, diseñadores, el INTI y el INTA.
“Empezamos a trabajar en conjunto y veíamos que hacía falta un lugar donde la gente fuera a capacitarse y centros de genética. Hicimos un proyecto, lo presentamos al gobierno italiano y en el 2007 nos aprobaron el proyecto. Yo viajé a Italia a capacitarme en la cría del gusano de seda y después también viajé a Venezuela para reforzar la tejeduría de la sede y los tintes”, continuó Villegas. Posteriormente, se inauguraron el centro de formación de productores y el centro de genética, que es de la Universidad de Misiones.
“La idea es que se puedan sumar personas. Siempre hubo algunos interesados, pero el tema es que la base de este proyecto es la forestación con morera, que es el único alimento del gusano de seda y este es principal problema. Ahora hay en Anguil interesados en incorporarse y esperemos que los distintos municipios acompañen. Nosotros estamos cubriendo el 5% de la demanda interna, se necesita productores de capullo y para ello se necesita mínimo una hectárea forestada con morera”, cerró la emprendedora realiquense.