¿Qué es el arte? | Lic. Natalia Zapatela

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Si alguna vez nos hicimos esta pregunta, lo primero que se nos pudo haber venido a la cabeza es el nombre de un museo, el genérico “pintura” o, llanamente, un glorioso NO SÉ, NI IDEA.

Esta pregunta es tan antigua como el hombre, ya que no hay una definición certera, completa y compleja de lo que arte es. Ya lo griegos discutían acerca de si la téchnē (podríamos decir que es  aquella técnica que puede producirse –hacerse- a través de un saber práctico dirigido por la razón –o sea, aprendido gracias al conocimiento-) puede ser considerada arte o no, cuál es su validez, que es lo que la hace útil o no. Y como para sumarle un punto más a la complejidad de ese tema, ellos consideraban que la mousikē –música– es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. Y este último párrafo que copié y pegué, es la traducción literal del término. O sea, la música era arte, todo el resto, sujeto a debate.

La definición que más se podría llegar a aproximar a lo que considero que es el arte, tendría que suponer que es un término que acoge a toda manifestación, creación o representación creada por el ser humano para mostrar una realidad sentimental, estética y subjetiva del mundo que lo rodea, ya sea imaginario o no.

El arte, para diferenciarse de la techne, incorpora lo estético, o sea, le da un sentido y una razón de ser a aquello que lo conforma. Lo hace bello, en pocas palabras. Es subjetivo a su tiempo, porque no sólo expresa el sentir del artista, sino que expone un sentir colectivo, siendo un gran transformador social, crítico muchas veces de la sociedad. Y sobre todo, son tantos y tan variados las formas en las que se puede hacer arte, es tan amplio su significado que evoluciona con a la par nuestra. Arte puede ser un movimiento artístico (Dadaismo), una época en particular (Renacimiento), una persona que transformó su vida en expresión (Marta Minujín).

Como dije, el arte evoluciona con el humano. Se transforma, nos atraviesa a lo largo del tiempo. Como dije en mi primer posteo: en las cuevas de Lascaux y Altamira, lo que nosotros vemos como arte prehistórico, cumplía una función mágica para la supervivencia de la especie. Siglos después, las iglesias góticas, acercaban al fiel a una representación del poder divino: arquitectura, grabados, esculturas, pinturas, relieves y toda expresión artística al servicio de Dios. Siglos después, la imprenta de Gutenberg, el cine y su evolución veloz. Inclusive los carteles de propaganda que ahora estamos acostumbrados a ver, fueron, durante la Revolución Rusa, una forma de manifestación. Un mingitorio en un museo fue, es y será arte.

El arte nos atraviesa, nos interpela. Nos gusta o no. Nos rodea. Nos eleva o nos envía a un pozo profundo.  Nos repele. Es revolución. El arte puede volvernos locos o devolvernos la salud. El arte es blanco, gris o negro. Tecnicolor. En movimiento o estática.

Como dijo alguna vez el genial Federico Manuel Peralta Ramos: “Arte que me hiciste mal y sin embargo te quiero.”

Alguna vez, quizás, lleguemos a una definición de arte. Yo, por mi parte, espero que no. Sigamos disfrutando de la amplitud que nos otorga su abrazo.

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